
Thirty-two characters laser-etched on a diamond's edge. Too short to be a serial number. Too precise to be decorative. A gemologist transcribes them into her notebook, and within a week, a man she's never seen comes to collect the stone without asking a single question about it.
Ximena llevaba once años en el oficio y jamás había visto un diamante así. No era solo la talla —un radiante de proporciones casi perfectas— ni la pureza, que a simple vista parecía impoluta. Era algo más difícil de definir: la piedra irradiaba una especie de arrogancia silenciosa, como si supiera exactamente lo que valía.
Opening lines