
The sharpest project manager in Bogotá has finally identified the man quietly wrecking every team's bridge. Reporting him would be too easy. Far more satisfying to make him taste his own medicine.
Part 2 of 3 in The Spaghetti Bridge Gambit
El segundo día amaneció con paranoia. Un equipo escondía su cinta bajo la mesa; otro había cubierto su puente con una chaqueta para protegerlo de miradas curiosas. Los rumores sembrados por Camilo habían crecido durante la noche: tres equipos reconstruían diseños que el día anterior funcionaban perfectamente, añadiendo capas y capas de pasta «por seguridad».
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