
For fourteen years, Renato transcribed the Emperor's decrees without question. The ink, however, had its own legislation in mind.
Renato llevaba catorce años al servicio del Emperador, y en todo ese tiempo jamás había cuestionado la tinta. Era negra como el fondo del océano, espesa, con un brillo que bajo ciertas luces parecía casi azul. Los escribas la llamaban «sangre de profundidad», aunque en los registros oficiales constaba como Tinta Ceremonial de Primer Grado.
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