
Two hundred capsules labeled as wheat. Zero seeds inside. And the only neutral place left on Earth is about to lose that status.
Ingrid llevaba nueve años custodiando semillas que nunca germinarían. Ese era el propósito: que permanecieran suspendidas en el frío perpetuo de Svalbard como una promesa contra el fin del mundo. Nueve años de rutina inmutable, de registros y protocolos, de cámaras a dieciocho grados bajo cero y un paisaje tan blanco que a veces le parecía que el mundo entero había dejado de existir más allá del horizonte.
Opening lines