
Fifteen years dismantling international spy networks. Three survived assassination attempts. And now, Felipe Salazar's most elusive target: a kindergarten cookie thief with zero remorse.
Felipe Salazar había pasado quince años en la CIA. Había desactivado bombas en Estambul, perseguido a espías dobles en Moscú y sobrevivido a tres intentos de asesinato. Pero nada, absolutamente nada, lo había preparado para una clase de veintitrés niños de cuatro años.
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