
Seven years of flying taught Gabriela every pattern in the sky. Nothing prepared her for the pattern that erased six hundred years in a single storm.
Gabriela había pilotado globos aerostáticos durante siete años. Conocía el cielo como la palma de su mano: las corrientes térmicas sobre el valle del Cauca, los patrones de viento antes de una tormenta, el momento exacto en que era mejor descender. Pero aquella mañana de marzo, el cielo no siguió ninguna de sus reglas.
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