
Nelson spent twenty-seven years sleeping next to a poet and never once asked what she was writing.
Nelson llevaba cuatro meses sin dormir bien. No era el insomnio clásico lo que lo mantenía despierto, sino el silencio. El lado izquierdo de la cama, donde Marisol había dormido durante veintisiete años, permanecía intacto, con la almohada todavía hundida en el centro, como si guardara la forma de su cabeza.
Opening lines