
On a remote island, language bends to the sky. A linguistics student learning an impossible grammar discovers her own memories rearranging themselves — not by date, but by weather.
Tatiana llegó a la isla de Korvø en febrero, cuando el viento era tan fuerte que las palabras desaparecían antes de llegar a los oídos de otra persona. El idioma de la isla no tenía nombre oficial. Los habitantes lo llamaban simplemente «la lengua», como si no existiera otra.
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