
A medieval monk's new blue pigment is the most beautiful he has ever seen. Under candlelight, his angels bare their teeth.
Hugo llevaba tres noches sin dormir bien. No por el frío —al frío del scriptorium ya estaba acostumbrado después de siete inviernos en el monasterio de San Millán— sino por el azul. El mercader había llegado con la primera nevada de noviembre, un hombre enjuto de barba canosa que arrastraba una mula cargada de fardos.
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