
Reynaldo's invisibility cloaks are legendary — his enchanted needle, less so. Now it's loose somewhere in his shop, and reality has started falling through the cracks. Literally.
Reynaldo cosía cosas que no debían existir. Su taller quedaba al final de una calle estrecha en Puerto Sombra, un pueblo costero donde el aire olía a sal y a tela mojada. Desde fuera, el lugar parecía una sastrería común: maniquíes viejos, rollos de tela apilados contra la pared, un letrero de madera que decía «Arreglos y confección».
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