
A smudge of ink on a royal map. A cartographer's quick fix to hide his mistake. And somewhere in the open ocean, an island that shouldn't exist is waiting to be found.
Adrián llevaba tinta bajo las uñas del mismo modo que otros hombres llevaban cicatrices de guerra. Veinte años como cartógrafo de la Corona le habían dejado las manos manchadas, la vista débil y un conocimiento íntimo de cada costa, cada ensenada, cada roca que sobresalía del mar alrededor del reino. La noche en que ocurrió, estaba terminando el nuevo mapa real, un encargo de la reina Candela para la flota de navegación.
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