
Every musician who attempted to reconstruct the Sinfonía del Vértigo went mad. Sergio dismissed them as romantics. Then the notes on the page started moving.
La primera vez que la partitura cambió, Sergio creyó que había bebido demasiado café. Llevaba tres noches consecutivas en la sala de ensayos del Conservatorio de Valencia, rodeado de fotocopias amarillentas y transcripciones a medio completar. La Sinfonía del Vértigo —así la llamaban los pocos musicólogos que osaban mencionarla— existía solo en fragmentos dispersos por archivos de media Europa.
Opening lines