
A food critic in a fake beard walks into a restaurant. His old high school classmate is the waiter. The ensalada never stood a chance.
Martín Restrepo había destruido más restaurantes con su teclado que cualquier inspector de salud con su libreta. Su columna semanal en El Sabor Bogotano era famosa por frases como «este arroz con pollo parece hecho con resentimiento» o «si el chef quisiera ofenderme personalmente, no podría hacerlo mejor». Por eso Martín siempre cenaba de incógnito.
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