
Four hundred ninety-four meters of swaying metal, one lifelong fear of heights, and a passport spiraling into a Swiss valley. The only way out is forward.
Valentín les había dicho a todos que iba a Suiza de vacaciones. Era verdad a medias. La razón real era el puente Charles Kuonen, el puente colgante peatonal más largo del mundo: 494 metros de largo, suspendido a 85 metros sobre el valle.
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