
Four hundred years of biting necks is decent prep for dental school—except for the part where your patients' bleeding gums smell delicious.
Valentín tenía cuatrocientos años y un problema serio: estaba obsesionado con los dientes perfectos. Durante siglos, cada vez que mordía a alguien, pensaba lo mismo: «Qué lástima, estos dientes necesitan una limpieza». A veces encontraba una víctima con una sonrisa perfecta y simplemente no podía morderla.
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