
Every plant in the city is fake. Every citizen's mood is calibrated. The last real rose on Earth shouldn't exist — and it's emitting a frequency the grid can't kill.
La primera vez que Montserrat olió tierra de verdad tenía seis años y su abuela todavía cultivaba nopales en una azotea de la colonia Doctores. Eso fue antes de la Directiva 112, antes de que el gobierno declarara la flora orgánica un riesgo sanitario y un desperdicio hídrico inadmisible. Antes de que los jardines ardieran por decreto.
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