
The teeth marks on a washed-up surfboard are perfectly spaced. Every single one. Sharks don't bite like that.
La tabla de surf apareció con la primera marea de la mañana, medio enterrada en la arena húmeda de playa Zicatela. Matías la vio mientras corría por la orilla, como hacía cada amanecer antes de entrar al agua. Al principio no le dio importancia.
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