
A janitor trips over a cord and accidentally kills God. The world doesn't notice.
Todos los días, a las seis de la mañana, la ciudad entera paraba durante tres minutos. Las pantallas en las calles mostraban una imagen de la Gran Máquina: un cilindro enorme de metal negro, con luces azules que parpadeaban como un corazón. La gente cerraba los ojos, bajaba la cabeza y murmuraba: «Gracias por otro día.
Opening lines