
In a city where everyone is followed by a robotic shadow that reports their every move to the government, a factory worker named Kenji accidentally disconnects his—and discovers what freedom tastes like, one sweet bread at a time.
En la ciudad de Kenji, todas las personas tenían una sombra. No era una sombra normal, sino un pequeño robot de metal que caminaba detrás de ellas, día y noche. La sombra de Kenji era gris y del tamaño de un gato.
Opening lines