
Three thousand years ago, someone sent men with chisels to erase a queen's name. Now a professor asks his best student to finish the job.
Paloma había pasado cuatro años estudiando jeroglíficos en una oficina en el sótano en Santiago, soñando con este momento. Ahora, de pie en el Valle de los Reyes con el polvo pegado a la garganta y el sol martillándole los hombros, comprendía por qué su madre lo había llamado «una obsesión sin remedio». La excavación estaba dirigida por el profesor Cristóbal Mendoza, cuyos tres libros publicados sobre la XVIII dinastía lo habían convertido en una pequeña celebridad académica.
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