
A machine buried beneath the drowned ruins of Venice promises to undo the flood that swallowed the world's coastlines. All it needs is for one person to look at a map and decide who dies.
Tres minutos y cuarenta segundos. Eso era lo que los pulmones de Leonardo podían retener antes de que el cuerpo empezara a exigir lo suyo. Tres minutos cuarenta para descender, explorar y volver a la superficie.
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