
Every morning, Natalia scrubs mud and pigeon feathers off the stone lions guarding the National Library. The security cameras never record a thing. Tonight, she's staying late.
Cada mañana, antes de que llegaran los primeros lectores, Natalia recorría la entrada de la Biblioteca Nacional con un trapo húmedo y un cepillo. Los dos leones de piedra que custodiaban la escalinata principal amanecían con las patas cubiertas de barro. A veces, entre sus garras, encontraba plumas grises de paloma.
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