
In a city where a number on your phone decides whether you eat or go hungry, Franco spots an old school friend on the street. Her number is 12. His is 940. Every word he says to her will cost him.
En mi ciudad, todas las personas tienen un número en el teléfono. Si el número es alto, tienes comida, agua y una casa buena. Si el número es bajo, no tienes nada.
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