
Fifty floors beneath a Santiago department store, there's a city with perfect streets, a functioning government, and a mayor named Máximo. Máximo is an orange cat — and he's not happy about visitors.
Damián trabajaba como detective en Santiago. Tenía veinticinco años y sus casos eran siempre cosas pequeñas: carteras robadas, perros perdidos. Pero este caso era diferente.
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