
A teenage graffiti artist is caught painting on a shop wall at midnight—but what the owner says next changes everything he believes about himself.
Thiago tenía dieciséis años y pintaba de noche. Eso era lo único que sabía hacer bien, o al menos eso creía. Cada viernes, después de medianoche, salía con su mochila llena de aerosoles y buscaba un muro vacío.
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