
A Medici with impeccable taste, a ruined Madonna, and one terrified apprentice inventing art theory on the spot. In Florence, the difference between a disaster and a masterpiece is who explains it first.
Part 2 of 4 in The Soup That Fooled Florence
Ottavio de' Medici entró en el taller como quien entra en una catedral: despacio, con la barbilla alzada y una nube de perfume que hizo toser al gato. «¿Dónde está?», preguntó. «¿Dónde está la Madonna de la que hablará toda Florencia?»
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