
A Buenos Aires barista wages a secret war against boredom—one fake, poetic name scribbled on a coffee cup at a time. Most customers never notice. One does more than notice.
Joaquín llevaba tres meses trabajando en la cafetería de la esquina de Defensa y San Juan, en San Telmo. Tres meses preparando cortados, tres meses preguntando nombres que olvidaba al instante. La rutina lo estaba consumiendo.
Opening lines