
In Timur's Samarkand, an enslaved Venetian glassblower stakes his life on a magnificent lie: a window that reveals the true intentions of anyone who looks through it. The glass is ordinary. The fear it inspires is not.
Part 1 of 2 in The Window of True Intentions
Dos guardias lo sacaron del foso de los hornos sin darle explicación alguna, y Niccolò Barozzi cruzó medio palacio en construcción convencido de que iba a morir. Todavía olía a humo cuando lo pusieron de rodillas sobre el mármol frío, ante un anciano de hombros anchos y barba gris que sostenía un panel de vidrio al trasluz. «Tú soplaste esto», dijo Timur, y no era una pregunta.
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