
In Piedraviva, the statues outnumber the living — and once a year, they wake up to sweep the streets and knock on every door. Three knocks means you've been good. One knock means something far worse.
En la ciudad de Piedraviva, había más estatuas que personas. Estaban en cada esquina, en cada plaza, en cada puente. Figuras de piedra con rostros serios que observaban el paso de los días sin mover un músculo.
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