
A teenage coder in Lagos builds a traffic algorithm that accidentally predicts romantic outcomes—and when it flags her sister's new boyfriend as a disaster, she faces an impossible choice between respecting privacy and preventing heartbreak.
Adaeze tenía diecisiete años y un portátil que valía más que todo lo demás en su habitación. Cada noche, después de que su madre apagaba las luces del pasillo, ella abría la pantalla y el resplandor azul le iluminaba la cara mientras tecleaba líneas de código. Su proyecto era ambicioso: un algoritmo capaz de analizar los patrones de tráfico en Lagos para proponer rutas alternativas.
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