
Seven countries, zero real friends. So Paulina Estrada invented someone simpler—someone with a normal school, a normal life, a normal best friend. The problem with best friends is they deserve the truth.
Paulina Estrada había vivido en siete países antes de cumplir dieciséis años. Ginebra, Tokio, Nairobi: su infancia era una colección de aeropuertos y residencias diplomáticas. Su padre, embajador de México ante organismos internacionales, insistía en que recibiera educación privada con tutores.
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