
Forty-seven testimonies passed through her like water through glass. The forty-eighth stuck — because hidden in an old man's grief was a map worth billions.
Nandi Mthembu había traducido cuarenta y siete testimonios. Los contaba porque cada uno representaba una deuda pequeña que saldaba con un país que intentaba coser sus propias heridas. La sala de audiencias en Ciudad del Cabo olía a madera vieja y sudor reciente.
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