
Someone is grafting fruit branches onto Mexico City's ornamental trees under cover of darkness. A city worker whose job is to remove them keeps watering them instead. Neither knows the other's face—but together, they're turning a concrete neighborhood into an orchard.
Renata trabajaba de madrugada. Las tres de la mañana eran su hora preferida: las calles de la colonia Roma vacías, los perros callejeros dormidos bajo los coches estacionados, y el aire con ese silencio denso que solo existe en una ciudad enorme cuando decide, por un instante, contenerse. Llevaba un cuchillo de injertar, cinta de plástico y los esquejes envueltos en un trapo húmedo dentro de la mochila.
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