
A sixteen-year-old glassblower's apprentice in Murano crafts a mirror so flawless it reveals something no one asked to see—and when his beloved patron gazes into it, the boy must choose between his greatest creation and a truth he can never unknow.
El taller olía a azufre y arena quemada. Nicolò Venturi tenía dieciséis años y las manos ya marcadas por el fuego, como las de su padre, como las de su abuelo. Tres generaciones de vidrieros en la isla de Murano, encadenados al horno como a una promesa que nadie recordaba haber hecho.
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