
A hundred years of winter. One impossible flower. And the heat is eating it alive.
La ciudad de Valceniza no había conocido la primavera en cien años. Los ancianos contaban historias de un tiempo con sol y flores, pero para Azucena, que tenía veintitrés años, esas historias eran tan reales como los cuentos de hadas. Cada mañana, Azucena caminaba por las calles cubiertas de nieve hasta el mercado central, donde vendía pan caliente y sopa.
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