
The cure for a screaming book, it turns out, is terrifyingly simple: someone has to read it aloud, cover to cover, and mean it. Tonight an entire city climbs the mountain to try.
Part 3 of 3 in The Keeper of the Screaming Books
La respuesta estaba escrita en el margen de la última página de las notas de Gustavo Reyes, con una tinta tan desvaída que Milena tuvo que acercar la vela hasta casi quemar el papel. «Lo que se ata con confianza, con confianza se desata. Que alguien digno de un libro lo lea en voz alta, de la primera palabra a la última, y la voz volverá al aire.
Opening lines