
Everyone walks the Camino de Santiago toward the cathedral. Martín starts there—carrying his dead son's journal, walking east, reading the entries in reverse, baffling every pilgrim he meets.
Martín salió de la catedral de Santiago un martes de octubre, con la mochila a la espalda y el sol de mañana cortándole los ojos. A diferencia de los cientos de peregrinos que ese día abrazaban la columna del Pórtico de la Gloria con lágrimas de alivio, él no había llegado a ninguna parte. Estaba empezando.
Opening lines