
On the Infinite Autobahn, humanity has spent generations driving in an endless convoy where stopping means death. When a mechanic born at 140 km/h discovers the road is a loop, he faces the most terrifying act imaginable: pressing the brake.
Lautaro nació a ciento cuarenta kilómetros por hora, en la parte trasera de una furgoneta Renault que su padre Nicolás conducía con una mano en el volante y la otra sosteniendo un trapo empapado en aguardiente, porque no había otra forma de desinfectar las manos cuando se traía un hijo al mundo a semejante velocidad. Su madre murió antes de que el velocímetro marcara los ciento cincuenta. La despidieron —si puede llamarse despedida— abriendo la puerta lateral y dejando que el viento del Autobahn se llevara lo que quedaba.
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