
His own code is driving him off a cliff. Sebastián has eight hundred meters, a locked car, and a terminal window to save his life.
Sebastián Mora llevaba tres años en el proyecto Orión, el primer carro autónomo diseñado completamente en México. Esa mañana de jueves, el cielo sobre la sierra de Oaxaca estaba gris y bajo, como si las nubes quisieran tocar los árboles. El vehículo de prueba —un sedán blanco sin marcas— esperaba en el estacionamiento con el motor encendido.
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