
A Walkman bought for eight hundred yen in Akihabara, 1985. A radio voice reading news that hasn't happened yet. And one night, a caller whose tired voice sounds impossibly familiar.
Kenji compró el Walkman en un mercado de segunda mano en Akihabara, un domingo de octubre de 1985. Costó apenas ochocientos yenes. El vendedor, un hombre mayor con las manos manchadas de grasa, le dijo que funcionaba bien, aunque «a veces hace cosas raras».
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