
Every sip takes seven years off Emiliano's aching body. Every sip takes something else he'll never get back.
Emiliano siempre tuvo miedo de envejecer. A los sesenta y dos años, las rodillas le dolían cada mañana, la espalda no le permitía caminar rápido, y las manos le temblaban cuando intentaba abrochar los botones de su camisa. Su nieta Daniela lo visitaba cada domingo con fruta y pan dulce, y aunque ella siempre sonreía, Emiliano notaba la preocupación en sus ojos.
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