
Rafael Mendoza once destroyed three keyboards in a single trading session. His therapist suggested gardening. He heard "competition."
Rafael Mendoza llevaba doce años gritándoles a pantallas en Wall Street. Operaba con la delicadeza de un misil termodirigido: compraba, vendía, destrozaba competidores y, de vez en cuando, un teclado. Su récord personal eran tres teclados en una sola sesión de mercado.
Opening lines