
Nobody in Tlacolula remembers the Estrada family. That's because the Estrada family never existed—at least, not here.
María siempre había conocido el nombre del pueblo: Tlacolula de las Flores. Su abuela lo mencionaba cada noviembre, cuando preparaba el altar con flores de cempasúchil y fotografías viejas. Pero su abuela murió hace tres años, y ahora María era la única en la familia que todavía recordaba esas historias.
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