
Twenty-two photos taken by a thief with no thumbs—and three of them are better than anything Sarah ever shot.
Sarah tenía veinticinco años y trabajaba como fotógrafa. Era su primera vez en el Amazonas, y todo era increíble: los árboles enormes, los pájaros de colores brillantes, el río oscuro y silencioso. Esa mañana, caminó por un sendero estrecho con su cámara nueva.
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