
Fourteen years of dissolving marriages have taught Esperanza one clean lesson: love is a badly drafted contract. Then a couple walks into her office and argues their divorce entirely in literary quotations no search engine can trace.
Esperanza llevaba catorce años disolviendo matrimonios y había llegado a una conclusión irrefutable: el amor era un contrato mal redactado. Cada pareja que entraba a su despacho confirmaba esa tesis con la precisión de un experimento repetido. Los insultos variaban, los motivos se reciclaban, pero el desenlace era siempre idéntico: dos personas que alguna vez creyeron en algo ahora solo querían irse con la mayor cantidad de bienes posible.
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