
A lonely teenager builds mythical creatures from discarded animal parts in her father's taxidermy shop—until a wealthy collector offers life-changing money for a piece that would require destroying something real.
Salomé tenía dieciséis años y manos que olían permanentemente a formaldehído. No importaba cuántas veces se las lavara: el olor se le había metido debajo de las uñas, en los pliegues de los nudillos, como si formara parte de su piel. El taller de su padre ocupaba la planta baja de una casa de madera en las afueras de Esquel.
Opening lines