
At 8,200 meters on K2 without oxygen, Kiara's mind fractures—and something ancient steps out of the whiteout to ask her a question she's spent years refusing to answer.
A los ocho mil doscientos metros, el mundo deja de ser mundo y empieza a ser otra cosa. No hay palabra exacta para definirlo. Clara llevaba catorce horas de ascenso continuo desde el Campo IV y cada bocanada de aire le aportaba apenas un tercio del oxígeno que su cuerpo necesitaba.
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