
Rubén has spent twenty years eliminating targets without a sound. But when a gas leak forces him out of his apartment on the morning of a critical mission briefing, he discovers that a trendy Madrid co-working space may be the one enemy his stealth training never prepared him for.
Rubén llevaba veinte años eliminando objetivos sin hacer ruido. Había atravesado tejados de cristal sin activar una sola alarma, desarmado a guardaespaldas mientras dormían y desaparecido de habitaciones cerradas con llave como si fuera humo. Su expediente en la Agencia era impecable: cero testigos, cero pruebas, cero quejas del departamento de Recursos Humanos —salvo aquella vez que rellenó mal el formulario de gastos por un shuriken de titanio—.
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