
Three hundred auctions without a single incident. Then lot 47: a Fabergé egg worth millions, a bidder whose paddle moves in code, and a shadow crouched in the rafters.
Azucena Márquez había dirigido más de trescientas subastas sin incidentes. Esa noche, el lote 47 —un huevo Fabergé de la colección Nikoláyev, con esmalte azul cobalto y filamentos de oro— pondría fin a esa racha. La puja se abrió en dos millones de euros.
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