
Braulio has spent three centuries hoarding gold, but a nagging sense of emptiness leads him to sign up for a minimalist decluttering seminar. Letting go, it turns out, is harder when you breathe fire.
Braulio llevaba trescientos años acumulando oro. Monedas romanas, doblones españoles, lingotes suizos, una colección de relojes Rolex que ni siquiera podía ponerse porque sus garras eran demasiado grandes. Su cueva en los Pirineos era, básicamente, un almacén con problemas de ventilación.
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